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domingo, 18 de marzo de 2018

BOLICHE "EL ZORRO" DE PILA


“A partir de 1950, una de las partes más lindas de mi vida la pasé en un viejo boliche de campo en el partido de Pila, “El Boliche El Zorro” que, según viejos pobladores de la zona databa de 1897 / 98, con rejas desde el mostrador hasta el techo, con barricas de fideos y bordalezas de vino a la vista; con aperos de los sogueros del pago colgados del techo, y a pesar de que llevaba en mi corazón esa pasión por lo auténticamente nuestro, allí fue donde aprendí a querer y valorar aún más a nuestros paisanos entre los que me hice un montón de grandes amigos; aprendí a escuchar a un viejo cantor y guitarrero alrededor de un fogón de campana de una cocina de estancia antigua, o también a oír con atención un viejo narrador de cuentos y de historias verídicas rodeando un fogón hecho con una vieja llanta de carro en el medio de una cocina de un rancho de chorizo con techo de paja y con paredes ahumadas, decoradas con lazos, boleadoras, bozales, botas viejas colgadas de la pared y de las cañas que sostienen las pajas de abajo del techo, y alumbrado solamente con un candil: un frasco con una bombilla vieja con una mecha y un poco de aceite o kerosene.
A pesar de que pasaron unos cuantos años de ese tiempo tan lindo!, a veces me pongo a pensar en esa época de mi vida, y como temiendo que alguna vez se me escapen los recuerdos, me he puesto a escribir, pero lo hago como para mí, nomás, por tener siempre presente esa parte que con tanto gusto me tocó vivir…”.
(De una carta de 03/1992, de Raúl De Genaro -1932 / 2003-, de San Miguel del Monte)

Hoy, 20 de abril de 2018, habiendo conocido unas décimas gauchas que aluden al mismo boliche, nos ha parecido oportuno e interesantes agregarlas al comentario de De Genaro.

BOLICHE “EL ZORRO”

La memoria se perfila
por eso esfuerzos no ahorro
si canto al Boliche “El Zorro”
en el partido de Pila;
mi mente se despabila
y me invade la inquietud,
fue un verano en plenitud
cuando me acerqué en un viaje
hasta ese hermoso paraje
allá por mi juventud.

Era resero y volvía
tras entregar el ganado
costeando el Río Salado
y galopar todo el día;
“-Vamos a la pulpería”
me dijo el Pardo Lucero
y allí le bajé el apero
a un lobuno gargantilla
eché a un corral la tropilla
y fui a mojar el garguero.

Entre las paredes viejas
vi tantos lujos camperos,
colgaban unos aperos
junto a otras cosas añejas;
de hierro las largas rejas
resguardando el mostrador
cada facón un primor
y algún gaucho de trabuco
echaban el resto al truco
de un partido flor y flor.

Bebí una caña amarilla,
ya el día clavaba la guampa,
y ahí nomás a un moro pampa
ensillé y a la tropilla
le abrí el corral, la rosilla
saqué de tiro al camino
bajo de un cielo barcino
me despedí y ya sin treguas
entré a desandar las leguas
hasta llegar a destino.

Nunca volví por allí
aunque aún vivo en ese pago
y entre recuerdo me embriago
con todo lo que viví;
diez años resero fui
y hoy en mi vida tranquila
las nostalgias forman fila
y en mi memoria no borro
al viejo Boliche “El Zorro”
en el partido de Pila.
                                  (12/2017)

Versos de Roberto G. Morete 


viernes, 26 de enero de 2018

LAS TORTAS FRITAS


Desde temprano que venía amenazando con descolgarse el temporal. Ya de ayer noche andaba brava la sabandija, que si te descuidabas el bicherío te apagaba el candil. Los matungo andaban de disparada por el campo y los cuzcos se echaban de lomo en el fresco con las cuatro patas para arriba.
En la mañana, en cuanto quiso aclarar empezó a tronar y ponerse oscuro el cielo, como si la noche se hubiera arrepentido y a querer volverse para seguir poniendo sus sombras.
Hasta que después de un relámpago que rajó el cielo, se largó la lluvia como una cortina inmensa que puso un velo a los montes vecinos y hasta los bultos más cercanos.
Le pegó fuerte casi hasta el medio día, para después seguir toda la tarde en forma de llovizna tenaz y persistente. La gente de “las casas” aprovechó para hacer la siesta, mientras en el galpón, se repasaban las guascas, alguna costura o algún botón que no se había hecho antes por falta de tiempo, otro en un rincón tocaba la guitarra y otros simplemente mateaban, arrimados al portón, con el placer que nos da siempre el mirar llover y descansar.
Aburrimiento de un día entero todo hecho de lluvia. Tarde que nos hace poner filósofos y pensar, tal vez sí valió la pena haber vivido hasta ahora con lo poquito que le hemos sacado a la vida, o tal vez si no tendríamos que agradecer a Dios ésta vida sencilla, de pocos placeres y de mucho trabajo, pero de una conciencia tranquila, de la conciencia del hombre que sabe que ha sido útil a su familia y a su tierra.
Y seguimos mirando los charquitos que hace la lluvia y seguimos pensando.
¡Ta, que tarde aburrida!, pa’ nosotros, y… tarde de tortas fritas.

Raúl De Genaro (1932 - 2003)
San Miguel del Monte, Bs. As.

GAUCHO // GAUCHADA

Escribo la reflexión que sigue, a raíz que por el Día del Gaucho, el pasado viernes 6/12/2024, escuché y leí varias veces que “Gaucho” deriv...